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martes, mayo 30, 2006

El nombre de la Rosa - Una sopa de letras


Esta es la portada del libro que me estoy leyendo en este momento.



Como veis es una auténtica sopa de letras.




Encontré una palabra muy bonita entre sus letras (también ROMA, según como se mire) . Hay otra, en la esquina inferior izquierda, SENO, LEON, y abajo en el centro las iniciales APS
(Amigos Para Siempre).


Si encontráis más, dejadme un comentario o mandadme un mensaje, por favor. Pero no hace falta que os dejéis los ojos buscando palabritas.

Galaxy Song (Canción abajo)

"Whenever life gets you down, Mrs. Brown

And things seem hard or tough

And people are stupid, obnoxious or daft

And you feel that you've had quite enough"



"Just remember that you're standing on a planet that's evolving and revolving at 900 miles an hour

That's orbiting at 90 miles a second, so it's reckoned, the sun that is the source of all our power

The Sun and you and me, and all the stars that we can see are moving at a million miles a day

In an outer spiral arm, at 40,000 miles an hour, of a galaxy we call the Milky Way"



"Our Galaxy itself contains a hundred billion stars, it's a hundred thousand lightyears side to side

It bulges in the middle,16,000 lightyears thick but out by us it's just 3,000 lightyears wide

We're 30,000 lightyears from galactic central point, we go round every 200 million years

And our galaxy is only one of millions of billions in this amazing and expanding universe"



"The universe itself keeps on expanding and expanding, in all of the directions it can whizz

As fast as it can go, the speed of light you know, twelve million miles a minute, and that's the fastest speed there is

So remember when you're feeling very small and insecure how amazingly unlikely is your birth

And pray that there's intelligent life somewhere up in space coz there's bugger all down here on Earth"

sábado, mayo 27, 2006

Cuento cuentito cuento - Capítulo 3

Poco después de haberse instalado en aquel mediocre camarote, con una diminuta ventana y una hamaca para dormir, se enteró de la existencia de una mujer a bordo, cosa muy extraña por aquellos tiempos debido a las supersticiones.

Mientras se hacían los últimos preparativos para emprender el viaje que les llevaría hasta América, Carlos se daba paseos por la cubierta. Le encantaba ver a los marineros trabajando. Carlos era un apasionado del mar y do los barcos, y todo lo que guarde relación con ellos.
En uno de sus paseos, poco antes de zarpar, los marineros murmuraban a su alrededor:

–Mujeres… –decían malhumorados –Lo único que hacen es estorbar…
–Traen malos augurios –decía un tuerto con un parche en el ojo –. Son portadoras de desgracias. Naufragaremos como no se vaya de aquí.

La mujer era una bella italiana llamada Carla. Tenía los cabellos oscuros como el azabache, un semblante triste y melancólico que reflejaba la nostalgia de su tierra. Su cara era dulce y hermosa como el rocío de la mañana sobre una flor, y su sonrisa era el despertar de la primavera.
Sí, era muy hermosa. A Carlos nunca se le olvidará el día en que la conoció.

Habían zarpado ya hace dos días, y todo marchaba viento en popa. Aquella mañana, Carlos paseaba pensativo por la cubierta, ensimismado en sus propios asuntos, sumergido en sus reflexiones. Mentalmente iba componiendo un poema sobre el mar. También era un buen escritor.
Mientras intentaba acabar de forma perfecta aquella estrofa, no se dio cuenta de que Carla venía de frente. Iba leyendo un libro no demasiado grueso sobre unos piratas pelirrojos procedentes del norte. Se chocaron, y por desgracia el libro fue a parar al océano, azul e infinito en el horizonte. Carla se llevó las manos a la boca mientras observaba cómo el libro se iba hundiendo en el agua.
“Qué bella…” pensó Carlos.

–Perdone, señorita…
Carla le miró sorprendida.
–Carla. Me llamo Carla.
–Cuánto lo siento, señorita Carla –qué nombre tan bonito… para una muchacha tan bonita…–. ¿De qué libro se trataba?
– ¿Cómo? –preguntó sorprendida –Eh… Trataba sobre unos piratas pelirrojos de tierras lejanas.
–Qué casualidad… –una sonrisa se asomó por sus labios –Creo que yo también tengo un ejemplar de ese libro. Si me lo permite, la llevaré a mi camarote.
–Oh, no es necesario, de verdad… –pero Carlos ya la había cogido del brazo y se dirigían hacia allí. ¿Quién sería ese hombre…?
–Me llamo Carlos –dijo como si le leyera el pensamiento – Carlos del Castillo.

Llegaron hasta el camarote, y mientras Carla miraba en el umbral de la puerta, Carlos fue mirando uno a uno el lomo de sus libros hasta que encontró el que debía regalarle a la bella italiana, sorprendida aún. De entre la pila de libros sacó uno idéntico al que acababa de zozobrar ante sus ojos.

–Aquí está.
–Gracias… –respondió sorprendida mientras cogía el libro.
–Es un placer, señorita –le besó la mano –Le deseo un feliz viaje.

Algo secreto había florecido en el corazón de Carlos aquel día.

domingo, mayo 21, 2006

Open de Tenis

Me he inscrito en otro torneo: el Open de Moratalaz. Se jugará en el polideportivo de la Elipa, comienza el 3 de junio y acaba el 18.
Espero conseguir mejores resultados que en el último...


Y último

¡Por fin! he ganado a mi padre el tercer partido. ¡He ganado la apuesta! El resultado ha sido 6-3 6-4. Además en el segundo set remonté un 4-2 y un 40-0 vital que tenía en contra.

Además esta victoria me viene a huevo, porque el martes pasado rompí las cuerdas y la caña de la otra raqueta.

Cuando pueda pondré una foto de la raqueta nueva.



Ésta es mi antigua raqueta, que ha durado más o menos 1 año. Es la cuarta que he tenido.

sábado, mayo 20, 2006

¿Me conocéis?

¿Quién conoce a Jaime Cano?

Meteos aquí y haced el test para comprobar cuánto de mí sabéis. Espero que bastante, las preguntas son bastante obvias.

miércoles, mayo 17, 2006

Más poemas sueltos de cada día

¡Y ha vuelto
el amor que estaba muerto!
Yo, que lo creía acabado,
yo, que lo creía perdido,
yo, que lo creía extraviado,
yo, que lo tomé por desaparecido,
pues ese amor ha regresado.
Estoy radiande de alegría,
por eso escribo esta poesía.
Porque ha vuelto
el amor que estaba muerto.
Ha revivido,
de entre la niebla ha aparecido.
Ha reaparecido,
ha nacido
de nuevo, mi amor,
que estaba entre el dolor
ciegamente perdido.
Ha vuelto
el amor que estaba muerto.
Radiante de alegría yo escribo
estos versos, porque mi amor ha venido.
Ha vuelto
un olvidado amor, ya casi muerto.
Mas nadie sabe cuanto durará
este amor, cuanto tardará
en desaparecer,
en perecer,
en desfallecer.
Pero ahora ha vuelto, ha venido
un amor casi dormido.
¡Ay, qué bien, que ha regresado
un amor casi olvidado!
Y ha venido, ha vuelto
un amor ya casi muerto.

Jaime Cano
6-IV-06

Whenever the sky be blue
I forever will be with you.

We will be together
and we will be in love forever...

Jaime Cano
11-IV-06

Aunque siete vidas tuviera
no te amaría todo lo que quisiera.
Ya las siete he vivido,
y no te he amado, no te he querido
lo suficiente, mas cada día
me despertaba contigo, y la alegría
me inundaba.
Porque yo te amaba.

Jaime Cano
12-IV-06

Escribiré un poema sólo para tí
aunque no sea el día de san Valentín.
¿Por qué te estoy amando?
Porque sí.
¿Y tú, me amas a mí?
Eso es lo que estaba dudando,
pero me estaba equivocando.
Nos amamos como el primer día.
Nos seguimos dando alegría.
Nos seguimos transmitiendo amor,
y dudarlo fue un error.

Jaime Cano
13-IV-06

Hoy refulge de nuevo en mí una llama
de impaciencia, porque la veo mañana.
Una llama que se extiende y me quema,
y hasta que no la vea, no se para, no se frena.
No puedo vivir sin verla,
sin amarla, sin quererla,
pues es mi mayor ambición
entregarle mi corazón.
Ya se lo he entregado
y nos hemos enamorado.
Quiero verla otra vez.
La quiero volver a ver.
No se si podré
verla tan guapa otra vez.

Jaime Cano
18-4-06

Es guapa, es bella,
es preciosa, siempre es ella,
es ella quien enturbia mi corazón.
Es ella a quien entrego mi amor.
Yo mil veces moriría,
pero siempre despertaré
para verla el próximo día.
Siempre la amaré.
Y en el ocaso del día le cogeré
la mano, y le diré
sin reparo,
sin temor,
con amor,
TE AMO.

Jaime Cano
18-4-06

Te amo, te quiero cada día más,
te quiero, te amo,
y no puedo estar
a tu lado,
no te puedo hablar,
pero es amar
lo que me impide estar contigo,
aparentar ser sólo tu amigo...
Te amo, lo siento, tienes que comprenderme.

Jaime Cano
18-4-06

Libros ya leídos,
cuadros ya pintados,
poemas recitados
y caminos recorridos.

Eso son historias de amor
ya pasadas y olvidadas,
en verso inmortalizadas
y guardadas en mi corazón.

Historias que me hicieron sufrir
y muchos versos escribir.
Historias de amor ingente.

Historias que perdurarán
y que siempre estarán
en mi corarón para siempre.

Jaime Cano
18-4-06

Y tengo miedo a ser rechazado,
a no ser muy bueno, a tener muchos fallos,
a no ser demasiado perfecto,
a tener muchos defectos,
a no tener buen aspecto.
Y no sé qué hacer.
¿Me tengo que esconder?
Tengo miedo a fracasar,
a fallar,
y sé que el miedo tengo que alejar.
Pero muy difícil resulta
cuando el espejo me insulta.
No lo puedo evitar.
Pero en fin, qué le voy a hacer,
me tengo que convencer
que ser yo mismo es lo mejor
y no he de tener ningún temor.
Tengo que vivir la vida,
sea amiga o enemiga.
Mas lo mismo da.
Hay que disfrutar.

Jaime Cano
19-4-06

Yo ahora estoy sintiendo tando dolor
¿y por qué tengo yo que sufrir tanto?
¿Por qué he de estar yo debajo del manto
tan oscuro y pesado del amor?

¿Y por qué no se va de mí el temor
que hasta ahora me ha colmado de espanto?
Y muerto de dolor estoy gritando
tras este horroroso y profundo ardor.

Es normal, es lo que el amor provoca,
el corazón se para o se desboca
y lo demás queda inutilizado.

En absoluto te has de preocupar
ya que normalmente suele pasar
siempre que tú estés enamorado.

Jaime Cano
19-4-06
(adaptación)

Ahora mismo me encuentro perdido
en un camino carente de rumbo,
en un gran abismo oscuro y profundo
sin saber bien qué me ha sucedido.

Y me encuentro sentado en el olvido
totalmente ajeno al resto del mundo,
esperando nervioso un sí rotundo
a lo que en secreto yo la he pedido.

Mas ahora yo no sé qué haré,
pues mis palabras están atascadas,
y se me olvidará lo que decir.

Y será entonces cuando la veré,
cuando se cruzarán nuestras miradas,
y cuando agusto ya podré morir.

Jaime Cano
20-4-06
(adaptación
)

Fue un error, otro más,
un fallo que me hizo alejar
mis labios de su boca.
Cualquiera se equivoca,
mas no tanto como yo.
Me estoy matando a mí mismo,
hago caso al espejismo
con forma de precipicio.
Y me caí al vacío,
pero no fue al principio
cuando me di cuenta.
Cuando me morí
al estrellarme contra el suelo
lo percibí.
No habrá ya otro principio.
No habrá ya otro te quiero,
pues me he condenado a mí mismo.
Les entregué ya mi cabeza
en bandeja, y me coloque
una calabaza, para que parezca
que pienso ahora lo mismo que antes pensé.
Con la cabeza hueca
y mudo mi corazón
me morí yo.

Jaime Cano
26-4-06

Es una suerte encontrarse con alguien así.
Es una suerte que exista el día de San Valentín.
Es una suerte habérmela encontrado.
Es una suerte haberme enamorado.
Es una suerte que se enamore de mí.
Es una suerte ser tan afortunado.
Es una suerte poder estar a su lado.
Es una suerte verla reír.
Un privilegio del que estoy privado.

Jaime Cano
4-5-06

Cuando no la veo
sufro,
cuando estoy con ella
callo.
Cuando está lejos quiero
estar a su lado.
Cuando la tengo mi corazón se empeña
en cambiar de rumbo
y caer en el infierno.

Jaime Cano
4-5-06

Es ella con quien hablo,
es ella con quien paso
las noches soñando,
pensando.
Es a ella a quien amo.

Jaime Cano
6-5-06

Es amarla
y no poder estar con ella.
Alejarla
para poder verla.

Jaime Cano
6-5-06

Observad

Esto es lo que queda de los Monty Python:



martes, mayo 16, 2006

Poemas de pensamientos tristes - Mi época oscura

Si nos miramos,
nos amamos;
y si nos vemos,
enloquecemos.

Mas yo no sé lo que está pasando,
que poco a poco nos vamos cegando
y nos estamos distanciando.

Yo no quiero que llegue ese día
en el que ciego quedaría.
En el que por la mañana al despertar
no te pudiera mirar.

Y voy teniendo la sensación
de que nuestro único corazón
va a dejar pronto de latir,
se va a consumir,
dentro de poco se va a parar
y nos dejaremos de amar
sin podernos mirar.

¡Qué sensación tan horrible,
tan horrorosa e indescriptible,
es con certeza saber
que nuestro amor pronto se va a acabar,
que nos dejaremos de ver
y de mirar!
¡Que nos dejaremos de amar!

Jaime Cano
3-IV-2006

Y en una oquedad del silencio
yo oigo en todo momento
su voz que me llama, que suena,
mas cuando me detengo a escuchar
ya nada parece sonar,
ya nada queda.

Jaime Cano
3-IV-2006

Su belleza es deslumbrante,
y su sonrira, rutilante.
Yo de ella me he enamorado,
pro lo que me pregunto es: ¿ella
se ha fijado en mí?
A mí me dijo que sí,
pero muy poco hemos hablado.
He hablado poco con mi estrella,
que centellea en el cielo,
mas poco a poco yo veo
que se consume y se apaga.
Que nuestro amor se acaba.
Mas su imagen en mi mente
es colosal, ingente,
y será difícil de borrar.
Yo no la dejaré de amar.

Jaime Cano
4-IV-2006

Frío como está
tu corazón, yo no puedo
amarte, mucho me temo.

Jaime Cano
5-IV-2006

Ya llegó la despedida.
¿O no ha llegado todavía?
¿La habrá algún día?

Estas palabras, estas dudas me pesan,
y en mi mente de sonar no cesan.

¿Qué pasará? ¿Qué me hará el destino?
¿Qué me hará él, tan fiel amigo,
que de desdichas me ha colmado
desde que estoy enamorado?

Ella alborota mis sentidos.
Los deja tontos, dormidos...

¿Por qué ha tenido que acabar,
ahora que empezaba a disfrutar?

[...]

¿Qué va a pasar?

¿La voy a olvidar?
¿Será una figura difuminada,
una sombra oscura
que se pierde en la negrura
de mi mente atormentada?
¿Será una vaga ilución,
una sombra desconocida,
una sombra perdida
en mi sombrío corazón?

¿Qué será?

[...]

¿O no será nada?
¿Ni un recuerdo, ni una imagen vaga...?

¿Nada?

¿Ya no será nada para mí?
¿Con ella ya no seré feliz?

¿Ya no iré surcando los cielos
por ver siquiera la sombra de su pelo?

Cuantas preguntas sin contestar,
son conocer el destino,
son conocer el camino,
sin saber qué va a pasar.

Cuánta ingente desazón.
Cuánta tizne en el corazón.
Cuánta duda acumulada
y sigo sin saber nada.

[...]

Jaime Cano
5-IV-2006

lunes, mayo 15, 2006

Más Monty Python


Otra proeza de Nadal

Maravilloso.

Otra victoria, esta vez en el masters de Roma, de Nadal sobre Roger Federer. Ya se está empezando a dudar quién es el verdadero número uno del mundo.

El magnifico resultado fue: 6-7 , 7-6 , 6-4 , 2-6 , 7-6.

El partido duró 5 horas 10 minutos.

Pero lo mejor y más interesante es la remontada del último set al número uno del mundo. Tras ir perdiendo 4-1 , Nadal igualó a 4, 5-4 después para Federer y dos bolas de partido en contra de Nadal. Aun así, Nadal salvó esas dos bolas y llegó al tie-break. Y ganó.


Y además (ahí no se acaba la cosa) ha igualado el record de victorias seguidas en tierra batida el argentino Guillermo Vilas, que estaba en 53.

Nadal, sigo insistiendo, es el mejor.

jueves, mayo 11, 2006

Historia increíble pero real

Algo increíble (y, aunque parezca mentira, cierto) ha ocurrido en un garaje próximo al mío.

Ayer a las 4 de la mañana una vecina recibió una llamada de su marido. Decía que ya salía del trabajo y que volvía a casa.

Pero pasó mucho tiempo, y el marido no regresaba. La mujer llamó a la policía, pero éstos no hicieron caso: "Se habrá entretenido con algo".

Pasó mucho tiempo, y el marido no llegaba. La vecina llamaba a la policía una y otra vez, pero ni caso.

¿Sabéis lo que le pasó al marido?

Pues bien. Cuando entró al garaje con el coche, unos encapuchados le dieron un golpe en la cabeza, le robaron y le metieron en el maletero de su propio coche.

Para que veáis que estamos en manos de nadie.

domingo, mayo 07, 2006

Escuela de Tenis Equelite

En la escuela de tenis Equelite Se entrenó Juan Carlos Ferrero, y en la escuela de tenis Equelite...

...¡¡voy a estar 15 este verano!!

Efectivamente. Del 2 al 16 de julio me voy a Villena (Alicante) para... Perfeccionar mi tenis.

No os voy a contar todo el rollo de las pistas que tiene, de su historia, etc. Simplemente, meteos aquí: Equelite.

lunes, mayo 01, 2006

Cuento cuentito cuento - Capítulo 2

Partirían pasado mañana. Carlos aprovechó para dar lo que sería su último paseo por aquel pueblecillo andaluz de sangre pescadora, formado por casas encaladas de no más de dos pisos.
A lo lejos, el mar refulgía bajo el sol. Las gaviotas volaban con su incesante batir de alas. Se acercó a un mercadillo de pescado que había en una plaza. Todo bullía de gente. Se empujaban unos a otros por intentar coger el pescado más hermoso y se abalanzaban sobre los tenderetes.
Alrededor de la plaza sólo había mendigos: cojos, ciegos, tullidos, lisiados...

Y aquello lo iba a dejar por un viaje a tierras desconocidas. La aventura. Lo dejaba todo por la aventura.

Un último adiós a su pueblo, a su gente, a sus casitas blancas... Cuánto lo añoraría. Pobre madre... sola y viuda, sin familia. Sólo tenía a Carlos, y éste se iba muy lejos de allí.

El equipaje de Carlos era bastante escaso. Los únicos objetos de valor que poseía eran unos libros, no muy nuevos, la mayoría con las hojas amarillentas y la portada desgastada. Su devoción por los libros era infatigable, y su avidez por devorar historias, insaciable.
Mientras subía a la embarcación, no miró atras en ningún momento. Sabía que su madre no estaba allí. Se estaría dejando los ojos tejiendo alguna prenda o hablando con una vecina sobre las grandes hazañas que su marido hizo en vida.
Sí, su madre no estaba allí. Ni su padre. Ni sus hermanos.

sábado, abril 29, 2006

Tallulah

Remember when we used to look how sun sets far away?
And how you said: "this is never over"
I believed your every word and I guess you did too
But now you're saying : "hey, let's think this over"

You take my hand and pull me next to you, so close to you
I have a feeling you don't have the words
I found one for you, kiss your cheek, say bye, and walk away
Don't look back 'cause I am crying

I remember little things, you hardly ever do
Tell me why
I don't know why it's over
I remember shooting stars, the walk we took that night
I hope your wish came true, mine betrayed me

You let my hand go, and you fake a smile for me
I have a feeling you don't know what to do
I look deep in your eyes, hesitate a while...
Why are you crying?

Tallulah, It's easier to live alone than fear the time it's over
Tallulah, find the words and talk to me ,oh, Tallulah,
This could be... heaven

I see you walking hand in hand with long-haired drummer of the band
In love with her or so it seems, he's dancing with my beauty queen
Don't even dare to say you hi, still swallowing the goodbye
But I know the feelings still alive- still alive

I lost my patience once, so do you punish me now
I'll always love you, no matter what you do
I'll win you back for me if you give me a chance
But there is one thing you must understand

Tallulah, It's easier to live alone than fear the time it's over
Tallulah, find the words and talk to me ,oh, Tallulah,
This could be...


Tallulah, It's easier to live alone than fear the time it's over
Tallulah, find the words and talk to me ,oh, Tallulah,
This could be...




*La traducción siguiente puede tener
algunos fallos y confusiones de un estudiante de primero de ESO.


¿Recuerdas cómo solíamos ver el sol escaparse a lo lejos?
Y tu decías: "esto nunca acabará"
Yo creía todas tus palabras y creía que tú también
Pero ahora me dices: "hey, piensa que se ha acabado"

Cogiste mi mano y me empujaste cerca de tí.

Y tengo la impresión de que no tienes palabras.
Encontré una para tí, besé tu mejilla, dije adiós, y me fui.
No mires atrás porque estoy llorando...

Recuerdo pequeñas cosas, que apenas hacías
Dime por qué
No sé por qué esto se ha acabado
Recuerdo estrellas fugaces, el paseo que dimos aquella noche,
Esperé a que me dijeras la verdad, y me traicionaste.

Soltaste mi mano, y falsificaste una sonrisa para mí.
Tengo la sensación de que no sabes qué hacer.
Miré profundo en tus ojos, dudé un momento...
¿Por qué lloras?

Tallulah, es más fácil vivir solo que tener miedo a que el tiempo se acabe
Tallulah, encuentra las palbras y háblame, oh, Tallulah,
Esto puede ser... el cielo.

Te vi cogida de la mano con un tamborilero de la banda de pelo largo
Enamorado de tí por lo que parece, bailando con mi preciosa reina,
Ni siquiera se atrevió a decirte hola, esperando el adiós de una golondrina
Pero se que sus sentimientos siguen vivos, siguen vivos.

Perdí mi paciencia, por lo que castígame.

Siempre te amraré, me da igual lo que hagas.
Te atraeré de nuevo si me das una oportunidad.
Pero hay una cosa que tienes que entender.

Tallulah, es más fácil vivir solo que tener miedo a que el tiempo se acabe

Tallulah, encuentra las palbras y háblame, oh, Tallulah,
Esto puede ser...

Tallulah, es más fácil vivir solo que tener miedo a que el tiempo se acabe

Tallulah, encuentra las palbras y háblame, oh, Tallulah,
Esto puede ser...

viernes, abril 28, 2006

Concurso de Literatura

He ganado el primer premio del concurso de literatura del instituto en narrativa por la historia "La Puerta de Rosas" que encontraréis más abajo. Me han dado 50 € y "La isla del tesoro" de R. L. Stevenson.

Yo presenté cuatro poesías (Rosalito, Soneto de Sueño, El amor y Noche) y esa historia.

Además, Isabel Celia me dijo que dos de mis poesías también estaban premiadas, pero que sólo me podían dar un premio.

miércoles, abril 26, 2006

Concurso de Matemáticas

En el concurso de matemáticas, me clasifiqué entre los 150 mejores de España de mi edad, aunque no sé mi puesto exacto.

En el examen saqué 95 puntos de 125, lo que es un 78 % de los puntos con 17 preguntas acertadas, 3 incorrectas y 5 en blanco ( eran 25 preguntas), sabiendo que una pregunta acertada son 5 puntos, una incorrecta 0 y una en blanco 2.

Como premio me dan un libro (El círculo de fuego, de Cornelia Funke) y un CD (Pájaros en la cabeza, de Amaral) por la primera ronda, y por la segunda una antena espía (mi sueño de toda la vida), unos zapper blocs (no me pidási que os explique qué es), un CD con un programa de 3D y un libro con los problemas del año pasado.

viernes, marzo 31, 2006

Cuento cuentito cuento - Capítulo 1

Aquél fue un buen mes de mayo para Carlos del Castillo.
Él vivía en una buhardilla de alquiler bastante reducida, con una cama de paja, una mesa, un tosco taburete y libros. Sí, Carlos era un gran lector.
Era un hombre alto, moreno, de tez oscura y ancho de hombros. Tenía un cuerpo rígido y la cabeza bien alta. Carlos tenía 27 años.
Carlos destacaba siempre por su voz. Tenía una voz hermosa, cálida, que a cada palabra que articulaba acariciaba el oído. Su voz era todo un regalo.

El día que le alistaron para la tripulación del viaje que le trasladaría hasta América para hacer un transporte importante, fue a ver a su madre, ya entrada en años, arrugadita y encogida, pelo cano, corta de vista, y que siempre tejía.
Entró en una casita que se encontraba en la calle mayor del pueblo, que iba directa al mar. Era un cuchitril en penumbra, con una ventana tapada con una andrajosa cortina por la que entraba un atisbo de luz.
No es que fueran una familia pobre, mas el dinero se lo llevó un hermano que ahora mismo estaría en Persia.
–Madre. –se acercó a la mujer, se agachó y la besó en la frente.
–Hijo, ¿qué vienes a decirme? –dijo con su voz temblorosa –Desde que tu padre murió no son todo mas que malas noticias.
Sí, su padre murió. Hace cuatro años.
–Madre, voy a emprender un viaje.
–Ay, hijo… ¿Adónde? ¿A la otra punta del mundo? ¿A los aposentos del infierno?
–Vamos en un gran buque de guerra, hacia el sur de las tierras de Colón.
– ¿Un buque de guerra? Hijo, no te me vayas tu también. Recuerda a tu hermano…
Su hermano murió en una batalla naval a los dieciséis años. Carlos era pequeño.
–Madre, queremos hacer un pequeño transporte de oro, mas dicen que muchos barcos piratas rondas por esas aguas.
–Hijo…
–He venido a despedirme, madre. Adiós – la volvió a besar.
–Ten cuidado con tu vida. Toma esto.
De un pequeño cofrecito que había sobre una mesa cercana, sacó un crucifijo de oro.
–Que Dios te guarde. Te dará suerte.
–Adiós, madre, Gracias.

sábado, marzo 25, 2006

Mascota Virtual




jueves, marzo 23, 2006

La Puerta de Rosas

Pedro se aburría mucho en su pueblo. Casas, casas y más casas lo formaban, todas marrones y grises, tristes, aburridas.
En el centro del pueblo una fuente seca dejaba mucho que desear. El agua ya no brotaba, ya no lanzaba destellos al viento, ya no saltaba ni reía. Toda belleza se había perdido.
Ni un solo lugar había, ni un solo rincón, ni un sitio en el que Pedro no se aburriera.
Pedro era un chico de apenas diez años, fuerte y sano. Tenía el pelo claro y los ojos verdes y su sonrisa –dicen– movía montañas.
Aquella noche, tras un día de andar entre las callejas del pueblo y perseguir a las palomas, Pedro se subió al tejado. Se solía subir allí cuando estaba triste, o algo le inquietaba.
Tumbado en el tejado, con las manos en la cabeza, el semblante triste y la mirada perdida en algún lugar de aquel oscuro cielo, vio cómo poco a poco las estrellas iban apareciendo. Observó su brillo, allí arriba en el cielo.
Las nubes dejaron al descubierto la Luna. Su luz, tenue y pálida, fue inundando al pueblo entero.
Pedro se incorporó para observar el pueblo. Las casas, con monótona igualdad, se extendían a lo lejos, hasta un punto en el que todo desaparecía, en el que todo parecía enmudecer, hasta los pájaros, hasta el viento. A partir de ahí nada había. Nada ni nadie. Se giró. Allí, muy pequeña, a lo lejos, la fuente refulgía como si el agua todavía brotase de ella, pero no había agua. La luz de la Luna puede ser muy engañosa. La fuente estaba seca, y se mostraba pálida ante la Luna.
Más allá de las casas, más allá de ese marrón aburrido, de los tejados, más allá de todo aquél soporífero conjunto, más allá de todo aquello, un río discurría siseante por la pradera. Un río en el que Pedro nunca había reparado. Un río de aguas claras, cristalinas, que reflejaban la luz de la Luna.
Y más allá del río, un oscuro y tenebroso bosque se extendía hasta donde alcanzaba la vista. Pedro sintió un escalofrío cuando lo miró. Rápidamente, apartó la vista de ahí, pero un atisbo de curiosidad se había quedado en él.
Tumbado en el tejado, y con esa extraña visión grabada en su mente, Pedro apenas pudo conciliar el sueño aquella noche. Ese bosque le producía temor, le inquietaba, pero a la vez le atraía.
Repentinamente Pedro se levantó y descendió del tejado. Todos dormían, y nadie le oyó marcharse. Entre calles y callejones, entre casas marrones, entre fuentes secas, Pedro corrió todo lo que pudo en dirección al río... y al bosque.
No pensó en el cansancio ni en el agotamiento. Sólo pensó en el bosque, en aquella extraña imagen.
De repente, las casas se acabaron. Pedro paró de correr, jadeando, apoyó las manos en las rodillas y miró a su alrededor.
Las casas marrones y aburridas se convirtieron en prados verdes e infinitos, acariciados por una suave brisa. Un poco más lejos, las aguas del río discurrían, lentas y susurrantes, por su cauce. Y más lejos, en el horizonte… aquel bosque oscuro y tenebroso.
La Luna lo tornaba todo plateado, otorgándole un aire de misterio.
Entonces se preguntó cómo iba a cruzar el río, pero su espíritu aventurero borró de su mente aquel imprevisto. “Algo se me ocurrirá”, pensó.
Echó a correr de nuevo, un poco más cansado, pero ansioso por llegar a su destino.
Llegó a las orillas del río y se arrodilló para beber agua. Vio su rostro reflejado en el agua con la Luna al fondo.
Alzó la vista, saciado, y miró hacia el bosque. Ya no le tenía miedo.
Al intentar cruzar el río, se dio cuenta de que no había puentes, ni vados, ni lugares por los que cruzarlo.
¿Qué podía hacer? Se quedó sentado en una roca, pensando, viendo cómo el agua fluía ante sus
ojos, como una barrera intraspasable. ¿Ahí acababa su libertad? No quería volver al pueblo. No de momento. Callado, quieto, pensativo, esperó a que alguna especie de señal le indicara qué hacer.
Trascurridos unos minutos, que le parecieron interminables, el río pareció hablarle. Pedro levantó al cabeza sobresaltado. El río… ¿se rió? Pedro se fue levantando, despacio, y el agua dejó de fluir bajo sus pies. Él, vacilando, cruzó el río. Para su sorpresa, no se mojó las zapatillas. En cuanto puso un pie en la tierra, el río volvió a fluir con la misma energía que antes.
Pedro siguió su camino, andando lentamente, mirando hacia atrás. El río parecía de lo más normal. Con su lento caminar consiguió llegar a la linde del bosque. Pero algo fuera de lo común lo llamó la atención.
En la frontera del bosque se hallaba una puerta. Una puerta de rosas. Una puerta muy colorida, roja y verde, que contrastaba con el negro de fondo. Era una puerta que, aunque insignificante, enamoraba hasta al más frío transeúnte. Era una puerta bella, y Pedro quedó embriagado con su aroma a primavera.
Se detuvo a observarla bien. Pensó que no debía de haber ningún peligro en cruzar aquella puerta. Con un paso muy lento, pero firme, Pedro se encaminó hacia el semblante de la puerta. Se detuvo justo delante, y con la mano acarició los pétalos de una rosa, y se pinchó con una espina escondida. Se chupó la pequeña gota de sangre. Al fin, cruzó aquella puerta. Al pasar, todo cambió.
El tenebroso bosque ahora era un bosquecillo menudo y alegre. Los rayos del sol atravesaban las copas de los árboles. Los pájaros trinaban. Todo era un estallido de hermosura y esplendor. Una sonrisa se asomó por la cara de Pedro, y, como buen niño que era, empezó a correr y a jugar con los animalillos del bosque, riendo.
Se olvidó de su pueblo, de su familia, del aburrimiento, de la fuente, de la marrón monotonía. Se divirtió como nunca se había divertido.
Más tarde, cuando le entró hambre, vio un manzano a lo lejos con unas apetitosas manzanas rojas colgadas de sus ramas. Corrió alegre hacia allí, y de un salto logró coger un fruto del árbol, que brillaba con su color escarlata.
Estaba deliciosa y fresca. Cogió otra manzana, y otra más, y se tumbó bajo aquel manzano tan hermoso.
Todo era felicidad para Pedro. Justo antes de dormirse, logró ver, lejana, la bella puerta de rosas.
Pasó un par de días jugando y corriendo entre los árboles sin aburrirse, sin pensar en su pueblo. Pero acabó por echar de menos a su familia, su tejado, su fuente, sus palomas.
Se armó de valor, y decidió volver. Con una manzana en la mano, atravesó de nuevo aquella puerta, sin prisa. Atravesó el río, y caminó lentamente hacia su pueblo, que se dibujaba en el horizonte.
Nadie le había echado de menos. El tiempo apenas había transcurrido allí.
Desde aquel día, Pedro no se volvió a aburrir en su pueblo. Las casas ya no eran para él marrones y aburridas, las palomas corrían más que nunca, y para él la fuente siempre estaba llena de agua. Las gentes del pueblo decían que no era el mismo.
Y Pedro siguió frecuentando aquel bosque maravilloso. Por las noches salía, desbordante de emoción, cruzaba el río y traspasaba la puerta de rosas. Cogía manzanas y flores para su familia. Y era feliz.


Fëanáro Vardamir
(Jaime Cano)